domingo, 20 de junio de 2010

VENGANZA ERÓTICA

–¿Y tú para qué quieres uno de mis rayos?

–Para privar de la vida a un tal Eros que me usurpa en su patria.

–No puedo darte ningún rayo; pero ten, Cupido caro a mi corazón, estas flechas de oro y plomo, son menos peligrosas. Y regresa cuando hayas cumplido tu cometido, para curarte de una vez esos ojos.

©Baizabal

10 comentarios:

  1. Parece que Cupido nunca volvió...
    Me encantan los guiños a la mitología en los relatos.
    Un saludete

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  2. Menuda arma le dio al Cupidito.

    Muy bueno

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  3. Ahora entiendo eso de que el amor es ciego.
    Un saludo!

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  4. Muchas gracias a todos por sus comentarios,

    saludos

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  5. Esa mitología siempre entra bien, Baizabal. En tu línea.

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  6. Muchas gracias Víctor, tus micros estuvieron muy buenos

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